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viernes, 29 de enero de 2016

Mad Max 1 y 2: Crítica de Victor Suárez

Victor Suárez

RECORDANDO LA SAGA MAD MAX. 
Ahora que el mundo apocalíptico donde la gasolina es la mercancía principal vuelve a nuestras pantallas con el estreno de MAD MAX FURY ROAD, recordaremos las dos primeras películas que marcaron a toda una generación y también mi infancia. 



La primera gran crisis del petróleo había comenzado en 1975 y la gente temía que se acabara el combustible. En el año 1979 dos de las grandes potencias petrolíferas comenzaron una brutal guerra (Irán-Irak) y la URSS invadió Afganistán. La Guerra Fría estaba en un punto álgido entre USA-URSS con tratados para desmantelar bases de misiles entre Jimmy Carter y Leoniz Breznev. El Punk pegaba muy fuerte en toda Europa con grupos como The Ramones, Sex Pistols o en Alemania Nina Hagen, provocando  una moda nueva hasta entonces: pelos engominados de mohicano, vivos colores, pantalones desgastados y ropas vistosas, escandalizaron a la clase media europea durante esta época. El heavy metal se estaba asentando en Europa con Judas Priest que con su quinto disco Killing Machine,  presentaron pintas con ropas de cuero sado maso y muñequeras con pinchos. Estos atuendos se convirtieron en símbolo de esta música hasta de hoy.



Un  visionario director australiano llamado George Miller con un exiguo presupuesto de 350.000$ consiguió rodar una película que cambiaría el cine de acción para siempre. 
Hasta la fecha los films de acción estaban basados en westerns y películas bélicas. A principios de los 70,  se instauró la moda de los vengadores urbanos con la magnífica saga de Harry el Sucio;  posteriormente tenemos el famoso vengador urbano encarnado por el duro Charles Bronson. 
George Miller fue más allá, se preguntó ¿y si colocamos  a un vengador en un mundo apocalíptico,  donde policías y maleantes se persiguen en rápidos vehículos y potentes motos, en una sociedad donde el caos y la anarquía son la comida de cada día? Aquí llega Mad Max. 
Esta película la vi por primera vez cuando los viernes echaban “La Película de la Semana”, en mayo de 1989. Yo tenía 13 años. La segunda parte ya la había visto y también me marcó (me ocuparé de esta más adelante). Quería saber cómo empezó todo. 



Con unos cortos créditos y una música trepidante a cargo de Bryan May (no confundir con el guitarrista de Queen) se nos presenta un mundo futuro cercano. En un ambiente prenuclear,  reina la anarquía y en Australia la crisis del petróleo es endémica. La delincuencia se ha disparado y bandas de motoristas van por las carreteras, robando, matando, violando y sembrando el caos a su paso. Al otro lado tenemos al cuerpo de policía (MFP). Sus miembros van vestidos de cuero y conducen  coches de gran potencia con el que perseguir a los delincuentes, los cuales cuentan también con potentes máquinas. Los equipos de persecución son los “Interceptores” (como si se tratara de aviones supersónicos de combate que van detrás de otros aviones enemigos para abatirlos). 
Tenemos al Jinete Nocturno. Este conocido criminal que roba un (“Ocho cilindros, coche especial de persecución recién robado”) acompañado de su amante, los cuales se dirigen a toda velocidad hacia el “Ocaso”. Dos interceptores (liebre y bailarín) y un policía motorista (El Ganso) no pueden con él y son derrotados, después de fallar disparos, pasar rozando a un pobre bebe y destrozando una furgoneta (que puso el mismo director a falta de presupuesto). Max Rockatansky es el único que queda. Se enfrenta a él (los dos coches van a chocar,  pero Max tiene más sangre fría que el jinete y lo acaba persiguiendo hasta una zona en la que hay que frenar, pero claro, el psicópata no hace caso de la advertencia y se convierte en sangre, hierro y fuego junto a su amante. 



Hay que fijarse en el Jinete Nocturno (Un tanque de gasolina suicida). Pasa de la euforia más absoluta por haberse escapado de tres vehículos y cae en el desánimo cuando es perseguido por  Max, lo que demuestra el grado de psicopatía de este elemento. Su grupo recibe su ataúd en un pueblo en el que se dedican a petar las motos, pegar y violar a sus ciudadanos. Aquí nos presentan al Cortaúñas, el líder y a sus secuaces (Baba Saneti, Condillini, By Bus, Billy el Niño). Al principio se les ve tarados pero con intenciones, pero basta ver como pegan y arrastran con una moto a un ciudadano del pueblo que muestra simpatía por ellos, para dar fe de su barbarie. Una pareja huye para avisar. Con una brutalidad pasmosa los persiguen y los violan a los dos “No se ve nada”, pero la música y ver como destrozan y sacan a sus ocupantes con un cuervo como fotograma final da miedo. A partir de aquí vemos que están buscando a Max los compañeros del Jinete Nocturno para cazarle. Su amigo el ganso apresa a uno de ellos y este por no haber testigos lo tiene que dejar en libertad. A partir de este momento se entabla una guerra entre criminales y policías. “El Ganso”,  es el primero en caer de manera horrible, lo cual afecta a Max que no puede soportarlo y se toma 2 semanas de vacaciones con su mujer y su hijo. Lo que iban a ser dos semanas de relax se convierte en una pesadilla, ya que la mujer de Max se encuentra a estos motoristas y tiene que huir, pero la encuentran en su zona de descanso, secuestran a su hijo, la obligan a huir con este y la acaban atropellando junto con su pequeño, pasándole las motos por encima en una escena sobrecogedora. A partir de este momento Max traumatizado, se calza su uniforme de policía y coge el mejor coche que tienen (El interceptor V8) para cazar uno a uno a los asesinos de su familia, que van cayendo,  aunque Max las pasa canutas,  ya que un disparo le destroza la pierna y una moto le rompe el brazo. Finalmente consigue acabar con todos,  incluido el Cortaúñas que acaba bajo las ruedas de un camión (ver la impresión de sus ojos  que se abren para salir de las órbitas, como las de su amigo el cortaúñas  ante lo inevitable) y Billy el Niño que acaba esposado y carbonizado en una furgoneta abandonada. 



Yo la sigo viendo hoy y me sigue pareciendo increíble. Persecuciones totalmente reales, una banda sonora apocalíptica  y una fotografía
Muy efectiva. Cada vez que la veo me sigue emocionando y estremeciendo. 


MAD MAX 2 

Nos centraremos ahora en Mad Max 2, El guerrero de la carretera. Sin duda es la más famosa y también la más furiosa. Rodada dos años después con más medios pero con el mismo equipo, creó una estética y  una historia que se copiaría en películas de serie B hasta la saciedad. Yo recuerdo en la primavera de 1986 en casa de mi abuela cuando la trajeron alquilada. En un principio mi abuela me dijo que era para de dos rombos (mayores de 18 años) que no podía verla, pero al final mis tíos la convencieron y me quedé. Tenía 11 años y me marcó para siempre. Tres años después la grabé en video cuando la estrenaron en la Primera de TV1 en el verano de 1989. Recuerdo que la vi bastantes veces, la razón, el ambiente apocalíptico que se respira. 



Siempre me sobrecoge el prólogo. Con esa música de Brian May  que intenta enlazar la primera parte con la segunda. Esas imágenes en blanco y negro con imágenes de guerras, explosiones y revoluciones intercalado con persecuciones entre policías y moteros psicópatas, me pone la pierna de gallina. El prólogo es espectacular: 

Mi vida se apaga, mi vista se oscurece, solo me quedan recuerdos que evocan el pasado, una época de caos, cuando el mundo funcionaba con el combustible negro y de las ciudades salían fábricas de tuberías y acero. Ciudades desaparecidas, barridas. Por razones olvidadas hace largo tiempo, dos poderosas tribus guerreras se declararon la guerra, provocando un incendio que devoró a las ciudades. Construyeron una casita de paja. Las máquinas rugientes jadearon y  se detuvieron. Los líderes hablaron y hablaron, pero nada pudo detener la avalancha. El mundo se tambaleó, las ciudades estallaron en un vendaval de pillaje, en una tormenta de miedo. Los hombres se comieron a los hombres. Las carreteras se convirtieron en pesadillas interminables. Bandas de malhechores se adueñaron de las carreteras y entablaron combate por un tanque de gasolina. En este caos los hombres buenos sucumbían aplastados, hombres como Max, el guerrero Max,  que con el tremendo ruido de una máquina lo perdió todo, y se convirtió en un hombre quemado, sin ilusión que obsesionado con los fantasmas de su pasado se lanzó al páramo. Fue aquí en  este país desolado donde empezó a seguir de nuevo. 



He visto tantas veces la película que se me de memoria este prólogo. La película es una de las aventuras de nuestro amigo Max. Comienza de manera trepidante perseguido por dos vehículos y el villano Wez en su moto,  con su novio en plan fetichista mohicano. Salen perdiendo pero en esta escena al sacarse Wez la flecha del brazo,  aguantando el dolor nos damos cuenta de que el mundo se ha ido a tomar viento. Del caos se ha pasado a una guerra nuclear. La gente se adentra en el desierto huyendo de la radioactividad. Max encuentra un puesto donde bombean petróleo. Este complejo es acosado por una banda con coches, motos y vehículos de todo tipo, antepasados de los motoristas de antaño. Son salvajes pero con sentimientos (El mohicano sufre cuando matan a su pareja y Jumungus, el culturista con máscara,  al lado de su arma tiene una foto en blanco y negro de tal vez sus padres). Max se ofrece a llevarles una tractora para  llevar el remolque lleno de petróleo. Este se  verá acosado tanto para llevar el camión a su base como para sacarlo y llevarlo por el páramo, perseguido por hordas motorizadas en una persecución final impresionante que deja atónito 34 años después de ser rodada. La película es una pasada, totalmente física. Max es de pocas palabras y sigue atormentado, acompañado por un perro, pero el coger cariño a un niño de la tribu que es primitivo y muy bueno con el boomerang, siempre me ha hecho pensar que la ternura que sintió hacia su hijo muerto le hace saltar estos sentimientos. 



La comida era escasa ya que Max se deleita con una lata de comida para perros como si de un manjar se tratara. Nuestro héroe hace prisionero al capitán del Jairo: un famélico y  alto personaje que se alimenta de serpientes y conduce un autogiro. Este  se desespera ante al manjar de comida de perro de Max, pero le acabará ayudando  Max será perseguido por la horda motorizada. Sangre, tiros, destrozos, impactos y  mucha acción dan cuenta de esta inmortal obra maestra que nos adentra en el interior de una Australia postnuclear. Momentos impactantes como el pobre niño intentando coger los cartuchos en la parte delantera del camión con el susto posterior (aún recuerdo el grito que pegué la primera vez que la vi) o el fin de nuestro interceptor V8 con Max malherido, provocado  por el  vehículo con óxido nitroso postnuclear.  Recuerdo el niño neanthertal con su boomerang matando a la pareja de uno de los malos o los dedos cortados de uno de sus secuaces al intentar cogerlo. Brutal. Recuerdan que fueron humanos, pero aceptan su nueva concepción.
Sobre la tercera parte hablaré poco. En su día me interesó mucho verla para ver como acababa la historia pero el nivel baja mucho. Se infantiliza mucho la saga. Le falta violencia y es una mezcla entre Mad Max 2,  los Goonies y  El Señor de las moscas pero totalmente descafeinada, sin embargo tiene trozos interesantes como el comienzo en Negociudad, la pelea en la Cúpula del trueno, la presencia de la cantante Tina Turner y el final con los variopintos vehículos motorizados,  pero por lo demás sin interés.



Frases para recordar Mad Max 1.
-Soy el jinete nocturno, un tanque de gasolina suicida. 
- El mundo necesita héroes, nosotros se los devolveremos 
-Soy Jim el Ganso. El tío más grande del mundo y el más feo.
- Las esposas que tienes en el pie son de acero. Con esta sierra te las puedes cortar en 10 minutos antes de que estalle todo. En 5 minutos con suerte podrías cortarte el tobillo: “empieza”.
-Este coche parece como si se lo hubieran tragado y luego escupido: a lo mejor es el resultado de alguna ansiedad. 
-Recuerda al Jinete Nocturno cuando mires al cielo estrellado. 

Frases para recordar de Mad Max II:
-Estos desechos van a la gasolina como la Polilla a la llama.
-Saludos a Jumungus, el guerrero del desierto, el Ayatollha del Rock and Roll. 
-Queréis salir de aquí: hablad conmigo. 
-Si con este hombre hicisteis tal trato, ha expirado con el desgraciadamente. 
-No le dejéis escapar, comercia con carne humana, maldito mercenario. 
-El último de los interceptores V8, una pieza histórica, hubiera sido un error volarlo. 




JUMUNGUS. EL GUERRERO DEL DESIERTO. EL AYATOLLAH DEL ROCK AND ROLL

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