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lunes, 22 de mayo de 2017

“The Last Guardian”: 10 puntos según Javier González

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Javier González

The Last Guardian es lo último de Team Ico y Fumito Ueda, creadores de Ico y Shadow of the Colossus, dos juegos de culto muy particulares alabados por la crítica y el público. Por lo tanto, lo nuevo de este equipo iba a generar interés, y cuando el primer trailer salió todos nos enamoramos de este juego. Era algo precioso, nos vendió la curiosa amistad entre un niño y esta criatura, Trico, y se convirtió en uno de los videojuegos más esperados de la historia, y... eso fue en 2009. Sí, éste es uno de ESOS juegos, ya sabéis, de esos que se tiran toda una generación de consolas o más en desarrollo. Ya lo daban algunos por muerto, pero, después de ya tantos años, el juego salió, en diciembre de 2016, y ahora os voy a dar mi opinión en tan sólo 10 puntos.

Lo bueno:
  1. Trico, nuestro acompañante y amigo. La verdad, se trata de todo un logro técnico. Uno no siente que se trate de una IA de videojuego, parece tener vida propia. Esto no tiene que ver con su aspecto, sino con su comportamiento. Muchas veces hace lo que le da la gana, se distrae o se asusta, y aunque puedes darle órdenes y te hace caso, el juego no te permite dar órdenes específicas, así que debes ser claro en lo que le pides como puedas, y además puede tardar en hacerlo porque está inseguro. En ningún juego se puede ver algo así, y al final contribuye a crear un vínculo entre la criatura y el jugador.
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  1. En relación al punto 1, el juego funciona muy bien a nivel emocional. La historia se sostiene casi por completo en la amistad tan peculiar entre el niño y Trico y la relación niño/mascota, y da lugar a momentos en los que nos preocupamos mucho por los dos protagonistas. Estos momentos, en lugar de estar metidos a la fuerza para sacarnos la lágrima fácil, surgen de manera natural y, gracias a la conexión que tenemos con ellos, son muy efectivos.
  2. El diseño de arte. Es sencillamente espectacular, este es un juego que da gusto verlo. La paleta de colores, el diseño de la fortaleza, el diseño de Trico... éstas son las cualidades que hacen que un juego se vea bien incluso con el paso de los años, no tanto unos gráficos punteros.
  3. El diseño de niveles. Aunque todo el juego transcurra en una fortaleza y algunas zonas las visites varias veces, cada una de ellas logra diferenciarse muy bien del resto y plantear desafíos nuevos y creativos.
  4. The Last Guardian es un juego realmente minimalista. Los juegos de Fumito Ueda funcionan por sustracción, es decir, quitan todo lo que no es necesario y se quedan con lo básico. No hay barra de vida, ni armas, ni nada así, simplemente somos un niño que se las apaña como puede. Y esto también se traslada a la narrativa, pues la mayor parte se cuenta de forma muy sutil. Te acabas enterando de qué va el asunto más o menos, pero el juego sólo te deja claro lo esencial, y el resto lo tienes que suponer. Se necesitan más juegos así, sencillos y humildes, que sean todo lo que necesitan ser, ni más ni menos.
  5. El ritmo. El juego tiene partes muy tranquilas y contemplativas, casi como algo que veríamos en Journey, otras de acción y espectacularidad a un nivel casi de Uncharted y otras de plataformas y puzles, y todo está muy bien cohesionado y balanceado, el juego fluye para que las secciones no se sientan ni demasiado cortas ni demasiado largas.
  6. El final. Simplemente hay que verlo, hay que vivirlo. Hay que jugarlo. Evidentemente no diré nada sobre él pero, si conocéis los otros juegos de Ueda, Ico y Shadow of the Colossus, sabéis que tienen dos de los mejores finales en la historia de los videojuegos, y The Last Guardian también. Después de terminarlo, quise volver a jugarlo y me olvidé de los problemas de este juego. Que los tiene, y a eso vamos.

Lo malo:
  1. Los problemas técnicos. Aparte del rendimiento y de las bajadas de FPS, la cámara funciona como le da la gana, y luego tenemos el manejo del niño. El esquema de controles no está mal, el problema surge cuando algunas funciones que deberían ser sencillas, como bajarse de Trico, se convierten en toda una odisea, o cuando el control no es totalmente responsivo. Estos son problemas que también tenían Ico y Shadow of the Colossus, pero en aquel momento se podía perdonar porque era la época de la PS2, ahora estamos en la PS4 y esperamos algo mejor. Normalmente estos problemas no molestan mucho y se puede maniobrar a través de ellos, pero eso a mí no sirve para excusarlos.
  2. El juego consigue crear una gran inmersión, hasta que la rompe. Ya sea con los problemas que he mencionado en el punto anterior, o con otros como la interfaz que aparece para recordarte los controles, que puedes consultar en el menú, que es completamente innecesaria, va en contra de la filosofía minimalista del juego y encima no se puede desactivar. O los scripts, que se activan de una manera tan aleatoria que a veces te puedes quedar dando vueltas como gallina sin cabeza durante 10 minutos hasta que los astros se alinean y el script o cinemática se activa. Como el punto anterior, normalmente estas cosas no sacan a uno mucho de la experiencia, pero cuando sí lo hacen es un error muy serio.
  3. He hablado en el punto 4 de que, gracias al diseño de niveles, el juego mantiene unos desafíos muy variados. Y es cierto... casi siempre. Casi siempre estos desafíos resultan muy novedosos, y cuando se repiten el juego añade algún giro coqueto para hacerlos interesantes. Pero las peleas contra las armaduras y el tener que buscar barriles para Trico sí se hacen repetitivos, lo cual es una pena porque inicialmente resultan segmentos interesantes. Y aunque sí que a veces se plantean de maneras nuevas, al final son algo muy procedural, y partes que queremos terminar cuanto antes para ver lo que viene después porque seguro que es algo mejor.

Al final, ¿qué conclusión podemos sacar? ¿Qué es The Last Guardian? ¿Es más que la suma de sus partes? ¿Es menos? ¿Es un gran juego que se siente anticuado? ¿Es un juego que podría haber sido grandioso pero que sus problemas lo arrastran? ¿O es un juego que, pese a sus errores, tiene mucho que ofrecer? Yo me inclino por la última opción. Sí, tiene problemas serios, pero al final el juego lo compensa, y cuando lo terminé sentí que había valido la pena. Lo recomiendo, hay que tenerle algo de paciencia pero se ve recompensada. Y no puedo dejar de admirar un juego tan hermoso y humilde en los tiempos que corren.

Las opiniones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no necesariamente corresponden con las de la administración de En 10 Puntos
 
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